(Vol. 5, No. 4)
ISSN: 1067-151X
© 1997 American Academy of Orthopaedic Surgeons
Hans K. Uhthoff, MD, FRCSC, and Joachim W. Loehr, MD, FRCSC
La tendinopatía cálcica ó tendinitis calcificante
es un proceso que se caracteriza por la calcificación multifocal
de los tejidos vivos producida por actividad celular. Después
de la desaparición espontánea de los depósitos
cálcicos (ó menos frecuentemente, de su resección
quirúrgica) el tendón se reconstituye por si mismo.
La atención a la presentación clínica y las
evidentes características radiográficas y morfológicas
de los depósitos de calcio, permite diferenciar la fase
formativa de la fase de reabsorción, lo que es de gran
importancia para el tratamiento de este proceso. Si fracasa el
tratamiento conservador, la resección quirúrgica
puede estar indicada en la fase formativa, pero solamente en circunstancias
excepcionales durante la fase de reabsorción. La aspiración
y el lavado del deposito, debe hacerse solamente en esta última
fase.
Charles Saltzman, MD and J.L. March, MD
Las luxaciones agudas del retropié se caracterizan generalmente
por un desplazamiento de las articulaciones calcáneo-astragalina
y astrágalo-escafoidea. La luxación medial es más
frecuente que la lateral. La reducción cerrada se suele
conseguir con facilidad. Cuando fracasan los intentos de reducción
cerrada, es necesario hacer una exploración quirúrgica
y suprimir los obstaculos que impiden la reducción. Cuando
se asocia a heridas abiertas es preciso hacer un tratamiento quirúrgico
agresivo para evitar la infección. Deben estudiarse cuidadosamente
las radiografías post-reducción para descartar fracturas
asociadas que pudieran precisar fijación ó extirpación
quirúrgica. Debe utilizarse una calza de escayola que permita
la deambulación durante 3 a 6 semanas. En algunos casos
poco frecuentes, la articulación tibio-astragalina puede
luxarse también (luxación completa del astrágalo)
que generalmente requiere reducción abierta, o si es una
lesión abierta, con extrusión y contaminada, puede
ser necesaría la resección del astrágalo.
Todas las luxaciones del retropié producen alguna rigidez
del retropié. En ocasiones, como consecuencia de esta lesión,
se produce una artrosis dolorosa. Factores que predisponen a un
mal resultado son los traumatismos por alta energía, la
presencia de lesiones abiertas, fracturas y luxaciones laterales.
La artrosis dolorosa que no responde a un tratamiento conservador,
puede tratarse mediante artrodesis selectiva del retropié.
Norman B. Chutkan, MD Andrew G. King, MD and Mitchel B. Harris, MD
Las fracturas de la odontoides son poco frecuentes. El grado de
desplazamiento de la fractura, el riego sanguineo, la conminución
y la distracción iatrogénica, han sido las causas
implicadas en su elevada incidencia de pseudoartrosis. Las radiografías
simples, la politomografía y la tomografía computorizada
son útiles para determinar el tipo de fractura. La resonancia
magnética se ha recomendado para valorar cualquier lesión
asociada de los ligamentos y puede ser útil para detectar
fracturas ocultas de la columna cervical. Las fracturas Tipo I
son raras y si no se asocian a una importante lesión de
los ligamentos, requieren únicamente inmovilización
externa con una ortosis. Las fracturas Tipo II son las más
corrientes y se asocian con una elevada incidencia de pseudoartrosis.
Las fracturas sin desplazamiento deben tratarse mediante inmovilización
con halo durante 8 a 12 semanas con una cuidadosa vigilancia.
Las fracturas desplazadas deben considerarse para tratamiento
quirúrgico, mediante artrodesis atlanto-axial ó
fijación anterior con tornillo. Las fracturas Tipo III
se tratan por reducción cerrada con inmovilización
con halo.
Peter M. Waters, MD
La mayoría de los niños con lesiones obstétricas
del plexo braquial que muestran signos de recuperación
en los 2 primeros meses de vida, muy probablemente tendrán
una función normal subsecuentemente. Sin embargo, aquellos
niños que no recuperan en los tres primeros meses de vida,
tienen un significativo riesgo de tener a largo plazo limitación
de la potencia y del arco de movilidad. A medida en que el retraso
de recuperación se extiende de 3 meses a más de
6 meses, este riesgo se incrementa proporcionalmente. La presencia
de una lesión total de plexo con pérdida a nivel
de C5 - C7 o la presencia del signo de Horner, lleva consigo un
peor pronóstico. La microcirugía estaría
indicada cuando la función no se restaura para los 3 a
6 meses. El momento preciso de la intervención es todavía
un punto discutible. La reconstrucción con microcirugía
proporciona mejores resultados en un porcentaje significativo
de pacientes. Sin embargo, la lesión neural es demasiado
grave y compleja para que los métodos actuales de reconstrucción
consigan restituir la función normal. Las correcciones
secundarias de la disfunción del hombro mediante la transposición
tedinosa del latissimus dorsi-redondo mayor o la osteotomía
derrotatoria del húmero, proporcionan un evidente beneficio
a pacientes con una plexopatía braquial crónica,
así como la compensación de la contractura en supinación
del antebrazo mediante la trasposición y reorientación
de la inserción del biceps y/o la osteotomía de
los huesos del antebrazo. La reconstrucción de la mano
estaría también indicada en el paciente con trastornos
crónicos. Todos estos procedimientos mejoran significativamente
pero no normalizan completamente la función.
Paul R. Gregory, MD, and Roy W. Sanders, MD
La mayoría de las fracturas diafisarias del húmero
no requieren cirugía. Sin embargo, cuando está indicada
la estabilización quirúrgica, el cirujano debe escoger
entre la placa de compresión y la fijación intramedular.
Los resultados con la placa de compresión han demostrado
ser predecibles en cuanto a la consolidación, alineación
y movilidad de las articulaciones contiguas. Aunque las complicaciones
son poco frecuentes con la fijación con placa, este procedimiento
puede requerir una extensa disección y tiempo operatorio.
El enclavado intramedular ofrece una alternativa a la fijación
con placa, con la principal ventaja de una disección quirúrgica
limitada. Este beneficio debe sopesarse, tomando en cuenta la
aparentemente alta incidencia de problemas post-quirúrgicos
del hombro que se han encontrado con la colocación antégrada
del clavo. Desafortunadamente, se han hecho pocos estudios directamente
comparativos, para valorar las distintas técnicas. Los
autores intentan clarificar y resolver estas cuestiones.
Philip Heyman, MD
La rotura del ligamento colateral cubital de la articulación
metacarpo-falángica del primer dedo es corriente. Cuando
la rotura es incompleta, la prueba del desplazamiento pasivo en
valgo con la articulación metacarpo-falángica en
extensión demuestra una mínima ó ninguna
inestablidad (menos de 30º de laxitud ó menos de 15º
de más laxitud que en el pulgar normal). Cuando existe
una rotura completa, la prueba de desviación pasiva en
valgo con la articulación metacarpo-falángica en
extensión, demuestra una laxitud significativa (más
de 30º ó más de 15º de mas laxitud que
en el pulgar normal). En este caso, es probable el desplazamiento
proximal del ligamento que se situa por encima de la aponeurosis
del adductor, lo que corrientemente se denomina "lesión
de Stener". Las roturas parciales del ligamento sin desplazamiento,
se pueden tratar conservadoramente. Cuando se encuentre una lesión
de Stener, sin embargo, no puede producirse una unión primaria
del ligamento sin intervención quirúrgica. Si el
tratamiento debe ó no ser quirúrgico puede decidirse
generalmente en base a la historia clínica, radiografias
y examen clínico, que debe incluir las pruebas de desplazamiento
pasivo en valgo.
Translated by Francisco Castillo, MD, Enrique Fernandez-Paredes, MD, and Antonio Ferrer, MD.