(Vol.13, No.5)
ISSN: 1067-151X
© 2005 American Academy of Orthopaedic Surgeons
Adult Cavovarus Foot
Alastair S. E. Younger, MB, ChB, MSc, ChM, FRCSC, and Sigvard T. Hansen, Jr, MD
El pie cavo-varo del adulto
El pie cavo-varo es muchas veces el resultado de un desequilibrio de las fuerzas musculares, muchas veces debido a neuropatías hereditarias sensitivomotoras. Otras causas son la parálisis cerebral, el daño cerebral (infarto), la enfermedad celular de las astas anteriores de la médula (lesión de las raíces espinales), las lesiones del cuello del astrágalo y el pie rígido residual. En el pie cavo-varo, la fuerza relativa de los músculos peroneo largo y tibial posterior da lugar a una posición en varo del retropié y en valgo del antepié (pronado). El varo del retropié produce una sobrecarga sobre el borde externo del pie, que provoca inestabilidad del tobillo, tendinitis de los músculos peroneos y fracturas de estrés. Las articulaciones sobrecargadas pueden sufrir cambios degenerativos artrósicos. La exploración de la marcha permite realizar una planificación apropiada de las transferencias tendinosas necesarias para corregir la postura y los déficits que existen durante la fase de balanceo. También podemos considerar la liberación de las partes blandas y las osteotomías cuando exploremos las posiciones del antepié y del retropié. La prueba de bloqueo de Coleman no sirve para valorar la causa del retropié varo. El uso prolongado de ortesis o de calzado de soporte puede dar lugar a un desequilibrio muscular, que podría causar un aumento de la deformidad y un daño irreversible de los tendones y de las articulaciones. Conseguir el equilibrio de los tendones es prioritario para prevenir el deterioro en un pie irreversible. El desequilibrio de los músculos puede corregirse mediante transferencias tendinosas, osteotomías de corrección y artrodesis. La deformidad estable de los huesos puede tratarse mediante osteotomías o por medio de artrodesis.
Core Stability and Its Relationship to Lower Extremity Function and Injury
John D. Willson, MSPT, Christopher P. Dougherty, DO, Mary Lloyd Ireland, MD, and Irene McClay Davis, PhD, PT
La estabilidad central y su relación con la función y las lesiones de las extremidades inferiores
La estabilidad central puede aportar diferentes beneficios al sistema musculoesquelético, desde el mantenimiento de la salud de la región lumbar de la espalda hasta la prevención de lesiones ligamentosas en la rodilla. Por ello, la adquisición y el mantenimiento de la estabilidad central es de gran interés para los rehabilitadores, para los entrenadores de deportistas y para los investigadores del sistema musculoesquelético. La estabilidad central es la capacidad del complejo lumbopélvico-cadera de evitar la inclinación y de retornar al equilibrio después de una alteración. Aunque los elementos estáticos (hueso y tejidos blandos) también contribuyen en cierta medida, la estabilidad central se mantiene sobre todo por la función dinámica de la musculatura. Existe una relación clara entre la actividad de la musculatura del tronco y los movimientos de las extremidades inferiores. Los estudios actuales sugieren que la disminución de la estabilidad central puede predisponer a una lesión y que un entrenamiento apropiado puede disminuir el riesgo de lesiones. La estabilidad central puede valorase mediante ejercicios isométricos, isocinéticos e isoinertes. Con las intervenciones adecuadas puede lograrse una disminución de la tasa de lesiones de espalda y de las extremidades inferiores.
Componentry for Lower Extremity Prostheses
Karen Friel, PT, DHS
Componentes de las prótesis de la extremidad inferior
Existen prótesis para enfermos con amputaciones transtibiales y transfemorales con diferente nivel de ambulación. Los sistemas de suspensión, los ensamblajes de rodilla, pie y tobillo, y los sistemas de amortiguación más actuales usan montajes endoesqueléticos en los que destacan el contacto total y la distribución del peso entre las estructuras óseas y los tejidos blandos. Los diferentes componentes ofrecen beneficios variables en cuanto al gasto energético, nivel de actividad, equilibrio y propiocepción. Los pacientes con menos demanda funcional pueden usar rodillas de cadencia fija y pies de respuesta no dinámica; los de mayor demanda funcional se benefician de los pies de respuesta dinámica y de las rodillas de cadencia variable. Además, a la hora de colocar una prótesis, hay que tener en cuenta aspectos específicos como las enfermedades vasculares y la diabetes.
Mallet Finger
Anup A. Bendre, MD, Brian J. Hartigan, MD, and David M. Kalainov, MD
Dedo en martillo
El dedo en martillo conlleva la pérdida de continuidad del tendón extensor sobre la articulación interfalángica distal. Esta común afectación de la mano produce una deformidad en flexión de la articulación distal del dedo, que puede provocar un desequilibrio entre las fuerzas de flexión y extensión proximalmente a la articulación. La patología de dedo en martillo puede clasificarse en cuatro tipos, según la integridad de la piel y la presencia o ausencia de afectación ósea. Aunque se han propuesto diferentes protocolos para su tratamiento, la ferulización de la articulación interfalángica distal durante 6 a 8 semanas ha demostrado buenos resultados, con una baja morbilidad en la mayoría de los pacientes. El tratamiento quirúrgico debe considerarse en las lesiones agudas y crónicas, en pacientes en los que haya fallado el tratamiento ortopédico, en aquellos incapacitados para trabajar con la férula o en los que tengan una fractura que afecte a más de un tercio de la superficie articular.
Tibial Shaft Fractures in Children and Adolescents
Rakesh P. Mashru, MD, Martin J. Herman, MD, and Peter D. Pizzutillo, MD
Fracturas diafisarias de tibia en niños y adolescentes
Las fracturas diafisarias de tibia se encuentran entre las lesiones infantiles más frecuentemente tratadas por los cirujanos ortopédicos. El tratamiento debe adaptarse a las particularidades de cada caso, como la edad del paciente, las lesiones asociadas, el tipo de fractura, la afectación de partes blandas, las lesiones neurovasculares y la experiencia del cirujano. La reducción cerrada e inmovilización con yeso es el principal tratamiento de las fracturas de la diáfisis tibial en niños. En la mayor parte de los casos se logran buenos resultados mediante un seguimiento clínico y radiológico meticuloso, que incluya tantas revisiones como sean necesarias. Las opciones quirúrgicas son la fijación externa, el enclavado intramedular cerrado en adolescentes mayores con fisis cerradas, la fijación con agujas de Kirschner y el enclavado intramedular flexible. La consolidación de las fracturas tibiales en niños ocurre en aproximadamente 10 semanas; se producen pseudoartrosis en menos del 2% de los casos. Existen traumatólogos que consideran como consolidación viciosa las deformidades mayores de 10º en el plano sagital y opinan que la remodelación de fracturas con más de 10º de valgo o 5º de varo puede no ser adecuada. El síndrome compartimental asociado a las fracturas diafisarias de tibia ocurre con menor frecuencia en niños y adolescentes que en adultos. El diagnóstico puede ser difícil en niños pequeños o con facultades mentales alteradas. Teniendo en cuenta que la fractura de tibia en niños que empiezan a caminar es una de las más frecuentes en menores de 2 años, siempre habrá que considerar la posibilidad de malos tratos cuando se asocie a una historia confusa o a otras lesiones.
Subscapularis Tendon Tears
Robert P. Lyons, MD, and Andrew Green, MD
Roturas del tendón del subescapular
La patología del tendón del subescapular se identifica en pocas ocasiones, y no suele considerarse una causa importante de dolor y alteración funcional. La patología del tendón subescapular puede presentarse de diferentes formas: roturas aisladas, roturas de parte de su espesor, roturas anterosuperiores que afecten también al tendón del músculo supraespinoso, arrancamientos completos del manguito rotador y lesiones del intervalo del manguito rotador (en las que la inestabilidad del tendón de la porción larga del bíceps condiciona la presentación clínica). Aunque es de suma importancia realizar una exploración precisa, la artroscopia, la resonancia magnética y los ultrasonidos han proporcionado un mejor conocimiento del espectro de anomalías relacionadas con el tendón del músculo subescapular. El tratamiento no quirúrgico puede ser eficaz en la mayoría de las roturas de parte de su espesor. En cuanto al tratamiento quirúrgico, se utiliza más frecuentemente la reparación abierta que las técnicas artroscópicas. Las roturas del tendón subescapular tienen un pronóstico diferente que las roturas del tendón del supraespinoso, especialmente cuando el diagnóstico se retrase en las lesiones agudas.
Translated by Francisco Castillo, MD, Enrique Fernandez-Paredes, MD, and Antonio Ferrer, MD.